Druida insomne de la brújula de un tiempo
vacío de sueños.
Bosquejo atávico de la soledad:
huerta de silencios.
Tú estás pegado a la desdicha feliz
de la ignorancia.
Y cubres la apariencia de la sencillez
con plomo de vida.
Estiércol y yunta; la mirada del burro,
el libro del alba yerta.
Porte de sedal hundido, escasa estatura,
manos de charca y de agricultura.
A la luz candada del asilo muerto
se fue yendo tu mente sin hilván lucido,
con la yunta clavada y con la era,
la patata y la uva cual cilicio,
la vaca en el orden de tu oficio.
El mulo, la brida, el yugo,
pobre alma de lluvia en la panera.
Por la ruta del quejido
y por su historia,
con la ausencia de tus ojos
muere un poco Macotera.
sábado 19 de noviembre de 2011
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